En 1813 el abogado, coronel y prócer de la independencia, Antonio
Nicolás Briceño, es derrotado por el realista José Yáñez en las montañas
de San Camilo.
Al igual que muchos de sus contemporáneos, Nicolás Briceño nutrió su
formación intelectual con los estudios de los clásicos griegos y
latinos, ingleses, franceses y españoles, lo que enriquecerá con las
ideas de los filósofos que en Francia defendían los derechos humanos y
el régimen liberal.
Sus convicciones políticas le llevan a establecer
amistad con los caraqueños que comulgan con los principios
revolucionarios. Esto le hace participar en las conspiraciones de 1808 y
1810, sufre persecuciones, cárcel y confinamiento. No obstante, todo lo
anterior no le impidió tomar parte en todas las actividades que
siguieron al 19 de abril de 1810, viajando a Mérida y Trujillo con el
fin de formar conciencia republicana.
Por tanto debido a su intensa
actividad en pro de la Independencia, resultó electo al Congreso
Constituyente de 1811 por Mérida. Asimismo, fue uno de los firmantes del
Acta de la Independencia, el 5 de julio de 1811; secretario interino
del Congreso y el 21 de marzo de 1812 fue elegido miembro suplente del
Ejecutivo Federal. Cuando Francisco de Miranda asume en 1812 el mando
como Generalísimo, Briceño se desempeña como fiscal militar y realiza su
primera campaña militar al perseguir a Eusebio Antoñanzas y luchar
contra éste en Camatagua.
Fue uno de los firmantes del Acta del 5 de Julio y
al comenzar la guerra, el Coronel Briceño actuó como hombre de
confianza del generalísimo Francisco de Miranda. La Capitulación de 1812
lo lleva al destierro. Va a Curazao y de allí pasa a la Nueva Granada.
En 1813 elabora un plan de acción en Cartagena que era una especie de
«Proclama de guerra a muerte».
En las montañas de San Camilo fue apresado por los realistas y murió fusilado el 15 de junio de 1813, en la Ciudad de Barinas. Ese mismo día Bolívar dictaba en Trujillo su famoso «Decreto de Guerra a Muerte». Su cabeza fue exhibida en el camino hacia San Cristóbal, y su mano derecha la enviaron a La Victoria.
En las montañas de San Camilo fue apresado por los realistas y murió fusilado el 15 de junio de 1813, en la Ciudad de Barinas. Ese mismo día Bolívar dictaba en Trujillo su famoso «Decreto de Guerra a Muerte». Su cabeza fue exhibida en el camino hacia San Cristóbal, y su mano derecha la enviaron a La Victoria.
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